La popularidad del nearshoring ha cobrado fuerza en los últimos meses y es bien sabido que este fenómeno surgió a raíz de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las disrupciones en las cadenas de suministro a nivel global por la pandemia de COVID-19 y también por la guerra que iniciara a principios del año entre Rusia y Ucrania.
El significado de nearshoring es “deslocalización cercana” y se refiere a la práctica de transferir una operación comercial a un país cercano. El objetivo del nearshoring es acercar los centros de producción tercerizada y solucionar los inconvenientes de las largas distancias que muchas veces perjudican a la cadena de suministros.
Ante este contexto, empresas de todo el mundo comenzaron a relocalizar sus plantas productivas hacia México, tanto para para diversificar el riesgo como para lograr eficiencias al ubicar sus centros de producción y distribución, más cerca de los destinos de consumo. México se ha vuelto más atractivo para instalar la manufactura que se traslada desde Asia bajo este fenómeno gracias a que cuenta con factores de competitividad como el capital humano, tratados comerciales y la cercanía de Estados Unidos.
De acuerdo con datos de Market Analysis, al cierre del Q3 2022, más de 5.09 millones de pies cuadrados han sido absorbidos por empresas que son nuevas en México y de estos, el 80.3% fueron demandados por compañías provenientes de China, el 14% de Estados Unidos, el 3.9% de Japón y el 1.8% de Corea.

Lo anterior, no hace más que reafirmar que efectivamente, son los capitales asiáticos los que se están trasladando para mitigar los efectos de la guerra comercial y las disrupciones en las cadenas de proveeduría. De hecho, actualmente están en puerta varias expansiones de plantas y llegada de nuevos capitales asiáticos a México para el rediseño de las cadenas productivas.
Ahora bien, si se analiza por sectores productivos la diversificación es muy basta, pero el sector automotriz es el que ha presentado mayor dinamismo gracias a esta relocalización; seguida por la industria metalmecánica, el comercio electrónico, la construcción, los productos de consumo, la industria textil, entre otras.
No es de extrañar que los capitales de la industria automotriz sean los que presenten mayor movilidad, considerando que fue precisamente esta, la industria que enfrentó más problemas a causa de la escasez de semiconductores desde que iniciara la pandemia por Covid-19.

De acuerdo con el Banco de México, el “Nearshoring” ya está teniendo impacto positivo en México, ya que la producción de la actividad manufacturera en los últimos 12 meses fue 3% más alta de lo que habría sido sin la relocalización de algunos centros de producción. Además, se estima que, a nivel nacional, cerca del 16% de las empresas reporta un beneficio por inversión o mayor demanda, mientras que, por regiones, las empresas del norte se han visto más beneficiadas, seguidas de las del centro.
Fuente: Market Analysis y Banco de México