Según cifras del INEGI, la actividad industrial se desaceleró en mayo, pues tras crecer 0.53% en abril, el Indicador Mensual de Actividad Industrial (IMAI) solamente avanzó 0.08% en mayo, a tasa mensual. Y pese a que lleva tres meses consecutivos con crecimiento, el índice global todavía se ubica 1.0% debajo de lo registrado en enero de 2020.
La industria muestra componentes con menor dinamismo, como en la construcción, un sector que ha sido afectado por el encarecimiento de los materiales y la escasez en los mismos, y al tratarse del sector que genera mayores efectos multiplicadores en la economía, el panorama industrial se torna aún más complicado. La recuperación en este sector podría tardar más de lo deseado, pues actualmente atraviesa por una débil creación de empleo y la inversión se ubica 10.56% por debajo de los niveles previos a la pandemia del COVID-19.
Aunque cabe resaltar que la actividad industrial vinculada al sector exportador sigue mostrando resultados sólidos, siendo la actividad vinculada al mercado interno la que muestra los resultados negativos.
El estancamiento de la industria nacional se explica en gran medida gracias al impacto de las presiones inflacionarias y de los cuellos de botella en las cadenas de suministro a nivel global; analistas advirtieron el riesgo de que se debilite hacia delante ante un menor dinamismo en la economía mundial.
Si bien es cierto que la escasez mundial de suministros parece estar disminuyendo, el debilitamiento del crecimiento en Estados Unidos, restringirá la demanda externa de bienes mexicanos. Por lo que se espera que la actividad industrial se mantenga débil durante el resto del año, aunque sin caer en el terreno negativo.
En general, resulta preocupante el agotamiento en el ritmo de crecimiento de la actividad industrial, sin embargo, se espera que solo en el corto plazo los cambios en los patrones de consumo y las presiones inflacionarias continúen generando ciertas dificultades. No obstante, se estima que, en el mediano y largo plazo, esta perspectiva cambie, ya que la producción industrial en México podría verse beneficiada por la regionalización de cadenas productivas.
Fuente: INEGI y El Financiero