La agencia de calificación crediticia, Fitch Ratings, vaticinó en una de sus publicaciones más recientes que la tendencia actual de nearshoring podría ser positiva para el crédito del sector inmobiliario comercial (CRE) mexicano al respaldar fuertes tasas de ocupación y crecimiento de alquileres y conducir a un crecimiento descomunal de la cartera, incluso a través del desarrollo de esta.
La calificadora aseguró que México será uno de los principales beneficiarios de la nueva dinámica de la cadena de suministro global, en gran medida debido a su proximidad a Estados Unidos y al acuerdo comercial T-MEC.
Lo anterior se ha reflejado en las cifras de inversión extranjera directa (IED), que presentaron un aumento del 48% interanual en el primer trimestre del 2023, posicionándose en $18.6 mil millones de dólares. Además de que el gobierno mexicano ha identificado la posible llegada de poco más de $48 mil millones de dólares de inversión privada, de los cuales se espera que cerca de $30 mil millones sean invertidos en lo que resta del 2023.
Claramente, las empresas se están moviendo hacia México para adquirir y desarrollar nuevas propiedades industriales para capitalizar los sólidos fundamentos del mercado inmobiliario industrial del país, que incluye tasas de ocupación excepcionalmente altas de casi el 98% según la Asociación Mexicana de Parques Industriales.
De hecho, varios emisores calificados por Fitch han aumentado sus planes de gasto de capital y ampliado sus inversiones en espacio industrial mexicano para poder aprovechar la alta demanda de almacenamiento, fabricación y otras infraestructuras industriales por parte de las corporaciones multinacionales.
Fitch aseguró que gran parte del impulso que ha tenido el sector inmobiliario mexicano ha estado respaldando por un sólido acceso a capital para los Fideicomisos de Infraestructura en Bienes Raíces (FIBRAS) mexicanos y otras empresas de bienes raíces que se han encargado de financiar inversiones y refinanciar deuda mediante mercados de capital locales y externos.
Finalmente, dentro de los desafíos a enfrentar para poder sacar todo el provecho posible del efecto nearshoring, la calificadora ha enlistado; la falta de infraestructura adecuada, las preocupaciones de seguridad y el marco regulatorio inconsistente; pues estos no permiten satisfacer la demanda de espacio industrial que se tiene hasta el momento.
“El costo de abordar algunos de estos riesgos puede aumentar los requisitos de inversión y ejercer cierta presión sobre la rentabilidad y las tasas de capitalización. Esto puede verse exacerbado por mayores tasas de interés, costos de construcción y precios de la tierra, pero también mitigado por un aumento de las tarifas de alquiler” señaló la calificadora como conclusión de su publicación.
Fuente: Fitch Ratings