La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) informó que, durante el mes de septiembre, México reportó un crecimiento excepcional en la producción y exportación de vehículos ligeros, de más del 30%, principalmente por el aumento en la demanda proveniente del mercado de Estados Unidos.
Las empresas automotrices localizadas en el territorio nacional ensamblaron 273,329 vehículos ligeros durante este mes, sumando 65,237 unidades más con respecto a septiembre del 2021. Sin embargo, pese a que las cifras representan un avance con respecto al año previo, la producción continúa siendo inferior en un 16% con respecto al 2019.
De acuerdo con el reporte mensual del sector automotriz publicado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) los primeros días de octubre, la industria automotriz exportó 259,792 vehículos, al enviar 64,498 unidades adicionales con relación al nivel del mismo mes del 2021. Lo que representa el 95% del total de la producción nacional, corroborando una vez más que el sector automotriz mexicano está volcado al exterior.
La industria automotriz estima que la producción total de sus niveles registrados previos a la pandemia se normalizará hasta 2025, tomando en cuenta que actualmente existe un escenario donde todavía permea cierto grado de incertidumbre por la cadena de suministro, principalmente en el tema de los semiconductores, además de las pujantes presiones inflacionarias. Aunque la disponibilidad de inventario sigue siendo el principal factor limitante.
Considerando lo anterior, la expectativa de ventas totales para el cierre del año se ha ajustado y se eleva a 1 millón 53,597 unidades, apuntando que todo depende de la capacidad de suministro de vehículos por parte de los fabricantes a las redes de distribución en el país.
Aunado a ello, la transición de la industria mundial hacia la electromovilidad representa una oportunidad para México, tomando en cuenta que la industria automotriz representa el 16% del PIB manufacturero y el 3% del PIB total del país; y es precisamente por ello que, para poder aprovechar el contexto mundial, es necesario desarrollar una nueva estrategia para establecer las bases de la transición y transformación del actual modelo productivo.
Fuente: INEGI y El Economista