Las empresas industriales de China han sufrido el embate de las nuevas restricciones implementadas por el gobierno a causa del recrudecimiento de los brotes de COVID-19; lo que ha generado una reducción significativa de la actividad manufacturera del gigante asiático y por supuesto, la reducción de los beneficios y el dinamismo industrial a nivel mundial.
De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de China (NBS) el Índice de Gerentes de Compras (PMI) del sector manufacturero se situó en 48.0 frente a 49.2 de octubre, registrando así, su lectura más baja en siete meses.
Los beneficios industriales cayeron un 3.0% en los primeros 10 meses de 2022 con respecto al año anterior, disminuyendo en 22 de los 41 principales sectores industriales de China. Además de que los datos negativos de la segunda economía mundial también reflejan una crisis de pago de la deuda en el sector inmobiliario del país y una fuerte desaceleración del gasto de los consumidores.
Dado que los nuevos confinamientos en China, implementados desde el mes de octubre, interrumpen el suministro internacional, la producción de las fábricas a nivel mundial presentó descensos significativos a causa de la consecuente desaceleración de la demanda.
Incluso dejando de lado el impacto de los nuevos confinamientos, la estanflación mundial continúa generando estragos y economías desarrolladas, tal y como es el caso de Estados Unidos, en donde la actividad manufacturera se contrajo por primera vez en dos años y medio, la demanda de bienes se redijo significativamente a causa de los mayores costos de endeudamiento.
De acuerdo con datos del Instituto de Gestión de Suministros (ISM) el Índice de Gerentes de Compras (PMI) manufacturero en Estados Unidos cayó a 49 puntos el mes pasado, por debajo de 50 que marca el crecimiento de la actividad. Es la primera contracción desde mayo del 2020, cuando la economía sufrió el primer embate de la pandemia.
Asimismo, naciones como Japón y Corea del Sur también han presentado contracciones en su actividad manufacturera, al igual que economías emergentes como Vietnam; cuestión que refleja el creciente impacto negativo que ha tenido el fenómeno mundial caracterizado por el estancamiento económico, la persistencia en el alza de los precios y el aumento del desempleo.
Al parecer, solo en la zona del euro se redujo la desaceleración, pues el PMI manufacturero de S&P Global para esta región aumentó a 47.1 puntos en comparación con los 46.4 de octubre. Si bien diversas encuestas indicaban que las fábricas de la zona euro enfrentarían tiempos difíciles durante el invierno, es posible que después de todo, la última temporada del año no sea tan negativa como se temía y que las presiones inflacionarias disminuyan.
Fuente: El Economista y El Financiero