Luego de recorrer algunas empresas de origen taiwanés asentadas en el norte del país que ensamblan chips, servidores, pantallas, laptops y demás dispositivos electrónicos, Raquel Buenrostro, secretaria de Economía, dijo que México espera recibir próximamente una inversión cercana a los 2,000 millones de dólares gracias al nearshoring.
La cercanía con Estados Unidos, los tratados comerciales, las diferencias salariales y el acceso a mano de obra calificada han hecho a México un destino por demás atractivo para las empresas que buscan relocalizarse, tras la pandemia de coronavirus que afectó las cadenas de suministro de todo el planeta.
Tan solo el año pasado, se anunciaron más de 100 proyectos de inversión en México por aproximadamente 20 mil millones de dólares y la semana pasada se anunció la inversión de Tesla en Nuevo León; por lo que se puede esperar que tan solo con la proveeduría de Tesla, los flujos de IED tengan crecimientos significativos.
Ahora bien, no todo es tan sencillo y de hecho, el auge de las inversiones por nearshoring en México tiene un gran obstáculo, que es la limitada capacidad e infraestructura en el suministro de energía eléctrica.
Justamente en la frontera norte, que es en donde se está registrando la mayor parte del arribo de estas empresa relocalizadas, se observa que algunas zonas tienen problemas de suministro eléctrico, lo que puede limitar la llegada de empresas, como es el caso de Ciudad Juarez y Reynosa.
Hace algunos días durante el encuentro “Líderes de la Industria”, Francisco Solares, director general de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), remarcó que en México se invierte menos de 1% del PIB en desarrollo de infraestructura, cuando lo ideal sería destinar por lo menos el 5 por ciento.
“La construcción industrial es una gran oportunidad para el país, pero lo trascendente es que, sin más inversión en este rubro, no puede existir nada más. Esto preocupa porque los sectores públicos no están considerando este ramo como una actividad económica estratégica”, comentó el líder empresarial.
Hasta el momento, la Comisión Federal de Electricidad ha dado su consentimiento para que los desarrolladores refuercen las subestaciones públicas y se encarguen de instalar el cableado para suministrar a los parques industriales, lo que implica una inversión privada de alrededor de 10 millones de dólares por proyecto.
“No hay energía eléctrica en el norte del país y tampoco hay infraestructura que lleve agua a los parques. Depende de la iniciativa privada, pero también necesitamos el apoyo de las autoridades, porque tenemos una oportunidad gigante en las manos, pero fácilmente se nos puede ir” señalan los desarrolladores.
Fuente: Secretaría de Economía y Forbes México.