La situación actual materia de energía eléctrica en México es uno de los mayores a enfrentar, pues las alteraciones en el voltaje y las interrupciones en el servicio de energía eléctrica son un problema que ocasiona inconvenientes y pérdidas en la productividad de las empresas dedicadas a las diversas industrias del mercado.
De acuerdo con datos de Index, durante el año pasado la industria manufacturera en México estimó pérdidas por 200 millones de dólares, durante los apagones ocurridos en el norte del país. Claramente no es una cifra menor la que representan estas pérdidas y es probable que este tipo de eventos continúen suscitándose con mayor frecuencia durante los próximos años tomando en cuenta que en México las actividades de transmisión y distribución permanecen como monopolios regulados.
Precisamente por ello y en un intento de descentralizar un el control energético en nuestro país, el Centro Nacional de Generación de Energía (CENACE) organismo descentralizado de la Comisión Federal de Electricidad, es el encargado de la planeación y el control de la generación de energía dentro de la industria eléctrica nacional.
Sin embargo, el hecho de que la CFE sea la única con la autoridad de expandir la capacidad de generación que se requiere en el país, mientras que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y los demás organismos del área continúan limitados y sin poder otorgar los permisos de generación solicitados por los distintos productores privados que buscan iniciar sus nuevos proyectos en el sector.
Como el sector eléctrico mexicano abarca a la industria eléctrica y también la proveeduría de insumos primarios, que incluye el gas natural, generador de más de la mitad de la electricidad mexicana; la Secretaría de Energía (SENER) publicó el mes pasado el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN) 2022-2036, en el que se incluyen los planes de expansión de la capacidad de generación del país y las modernizaciones de las redes de transmisión y distribución. Sin embargo, a pesar de la gran crisis ante la que se encuentra dicho sector, en este Programa no se vislumbra ningún atisbo de la implementación de energías renovables.
De seguir con este modelo de operación a nivel nacional, el problema de la falta de oferta de energía se hará cada vez más evidente a medida que pase el tiempo y las consecuencias legales, medioambientales y de acceso a los insumos se reflejarán con mayor claridad.
Fuente: American Chamber of Commerce of Mexico