A pesar de las vicisitudes por las que ha transitado la industria automotriz a nivel mundial como fueron, el conflicto entre Rusia y Ucrania, la situación económica mundial, el desabasto de los semiconductores y la alternativa del nearshoring, dicha industria continúa avanzando hacia su recuperación con pasos certeros y México ha demostrado ser un lugar estratégico para apuntalar la recuperación.
Gracias a que en México la industria automotriz cuenta con una amplia proveeduría y puede echar mano de los tratados comerciales y la mano de obra con los que cuenta el país, se ha hecho del territorio nacional, el nuevo nicho de las grandes empresas que buscan trasladar sus procesos productivos y de logística como parte de la fiebre del Nearshoring. Prueba de ello es que hace no muchos días, se dio a conocer el posible interés de Tesla de invertir en el estado de Nuevo León para la instalación de una mega fábrica.
De hecho, el presidente de la Industria Nacional de Autopartes (INA), Francisco González, señaló que todo parece apuntar a que el nearshoring tendrá el potencial de atraer cerca de 70,000 millones de dólares en comercio y una cantidad similar en inversiones en toda América Latina, siendo México el país que abarcará más de 50% de ellas.
Todo parece apuntar a que en 2023 la recuperación del sector continuará viento en popa en gran medida gracias a las normas de origen establecidas en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que podrían atraer más inversiones en la industria automotriz, puesto que se espera que este año sea en el que se apliquen en su máximo nivel para vehículos de pasajeros y camiones ligeros.
Tomando en cuenta que, de enero a octubre de 2022, México exportó productos automotrices a Estados Unidos por 124,752 millones de dólares, de los cuales 59,870 fueron autopartes y que, del total de autopartes importadas por Estados Unidos, 39.1% tuvieron como origen México; las proyecciones muestran que, para este año, el intercambio entre ambas naciones en materia de productos automotrices tendrá incrementos significativos.
Cabe destacar que, la Zona Norte del país representa el 52% de producción de autopartes, mientras que la Zona Centro abarca el 45.6%; por lo que los estados que más aportan en esta industria son: Coahuila (16.5%), Chihuahua (12.1%), Nuevo León (11.6%), Guanajuato (10.9%), Querétaro (6.9%), Estado de México (6.4%) y Puebla (6.1 por ciento).
Asimismo, los estímulos fiscales que se planea introducir en Estados Unidos, propuestos por el gobierno de Joe Biden, para comprar vehículos eléctricos, impulsarán la competencia de armadoras en México y ayudará a acelerar el mercado nacional para el desarrollo y comercialización de baterías y de unidades eléctricas.
Sin lugar a duda, este incentivo en el país vecino terminará por estimular la competencia de las automotrices en México, mismas que ya cuentan con proyectos de electrificación hacia el 2030, con un potencial de abarcar hasta 9 millones de unidades en general, y lograr que al menos el 50 por ciento de las comercializaciones sean automóviles eléctricos.
Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) ha declarado que “con la inserción y el apoyo del gobierno de Estados Unidos a la industria automotriz en Norteamérica, se generará mayor competencia y es previsible que muchos de los puntos críticos, que hasta el momento se encuentran presentes para una masificación de los vehículos eléctricos, se puedan resolver en un plazo más corto”
Si bien la participación de las ventas de autos eléctricos en México aún es muy baja, el estímulo al mercado estadounidense y los planes de empresas como Tesla, BMW, Ford, Audi, Chirey y Nissan, de incrementar la producción de vehículos eléctricos podrían acelerar la recuperación de este sector en el país desde este año.
Fuente: El Economista y Forbes México