La evolución fiscal en la industria maquiladora

En esta semana, el presidente Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), Luis Manuel Hernández González, informó que ha llegado una inversión de 11 mil millones de dólares de empresas estadounidenses a México, mismas que operaban en Asia y hoy apuestan por la alternativa que les brinda el nearshoring.

Tomando en cuenta que la industria maquiladora produce más del 62% del comercio entre México y Estados Unidos y genera más de 3 millones 200 mil empleos directos; es importante conocer cómo es que se lleva a cabo la tributación bajo este régimen.

Hasta antes de 2022, el régimen fiscal de maquila tenía muchos beneficios que se perdieron a raíz de la implementación de la reforma fiscal. En el caso de las maquiladoras de exportación, que deben determinar el valor agregado o la utilidad en cada país que participa en el proceso de producción, la Ley del ISR en México establecía dos métodos para el cálculo de la utilidad fiscal: el Safe Harbor (SH) y los Acuerdos de Precios Anticipados (APA).

Mientras que el SH establece que la Utilidad Fiscal mínima, para el pago del ISR en México, es la cantidad que resulte mayor entre el 6.9 por ciento de los activos utilizados en la operación de maquila, o el 6.5 por ciento de los Costos y Gastos incurridos en dicha operación; la alternativa de los APA permitía que aquellas maquilas intensivas en capital (maquinaria y materia prima) mejoraran su carga fiscal. Desgraciadamente esta opción fue eliminada de la Ley del ISR como parte de las reformas fiscales vigentes a partir del 1 de enero de 2022.

Con esto, se buscaba evitar que, mediante la utilización de precios y contraprestaciones inapropiadas, se transfiera de un país a otro, una parte de la utilidad gravable generada, y no se paguen de manera correcta, los impuestos causados en cada país. Sin embargo, el impuesto calculado bajo la metodología de safe harbor puede ser demasiado oneroso para los contribuyentes que son intensivos en capital; es decir, aquellas organizaciones con grandes inversiones en maquinaria y equipo con alto valor de inventario.

Bajo este contexto y tomando en cuenta que se espera que lo que resta de la década el nearshoring propicie el establecimiento de múltiples industrias en tierras mexicanas, es importante cuestionarnos si el esquema de maquiladora sigue brindando beneficios suficientes a sus dueños, o si es conveniente considerar otras operaciones más flexibles que representen un mayor margen de ganancia.

 

Fuente: American Chamber México y Forbes

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