Según la Asociación Mexicana de Fibras Inmobiliarias (AMEFIBRA), en el 2022, los Fideicomisos de inversión en bienes raíces (Fibras) invirtieron cerca de 57,600 millones de pesos en nuevas adquisiciones y desarrollo de propiedades industriales, comerciales y residenciales.
Las 16 firmas que conforman este segmento en México, han sabido sacarle provecho al auge del nearshoring o relocalización de empresas, tendencia que busca acercar las cadenas de producción y proveeduría a los centros de consumo.
Al cierre del año pasado, estas firmas registraron 1,025 espacios industriales (17.9 millones de metros cuadrados de área bruta rentable) con una ocupación promedio de 97%, siendo solo algunos de los estados fronterizos en los que se logró registrar el 100% de ocupación.
Se estima que las Fibras Inmobiliarias más grandes que son Prologis, Fibra Mty, Danhos, AgroFibra, SOMA y Storage, fueron las que desembolsaron cerca de 57 mil 600 millones de pesos en adquisiciones y desarrollos de proyectos, siendo la mayoría de estos, naves industriales, de almacenamiento y de compra de tierra para futuros desarrollos.
Asimismo, la Asociación destacó que en total en todo el año este sector contribuyó al desarrollo de más de 35 mil 235 metros cuadrados de área bruta rentable y generó más de 500 mil empleos, impulsados por la demanda de espacio industrial para el nearshoring.
Josefina Moisés, directora general de la AMEFIBRA, aseguró que, para el 2023, se proyecta un incremento importante de la participación del gremio en el inventario de espacios industriales, impulsado por el nearshoring. Además de destacar que la AMEFIBRA mantiene una comunicación activa acerca de las oportunidades y necesidades ante esta tendencia, poniendo particular atención en lo que respecta al enfoque en estrategias Ambientales, Sociales y de Gobierno (ASG), para continuar con los objetivos de reducir las emisiones de carbono y poder ofrecer a los arrendatarios propiedades con tecnología de ahorros en consumos.
“Como sector contamos ya con 5 millones de metros cuadrados bajo diferentes certificaciones, así como con políticas de profesionalización en el reporteo. Esto para avanzar hacia el cumplimiento de los requerimientos de las empresas extranjeras y de las regulaciones que cada vez serán mayores”, detalló la directora general de la Asociación.
Todo parece apuntar a que esta ola del nearshoring en México, acompañada de las dinámicas de consumo reconfiguradas, continuarán alentando a los Fideicomisos a seguir desarrollando proyectos, por lo menos en los próximos dos años; apostando por inmuebles que resulten más rentables y que cumplan con las normas de sustentabilidad.
Fuente: AMEFIBRA y El Economista