El conflicto comercial que comenzara en 2018 entre China y Estados Unidos pareciera no tener fin. Sin embargo, no todo son malas noticias, pues algunos países pasaron de ser espectadores de la guerra comercial a ver la coyuntura como una oportunidad para aumentar su presencia en los mercados mundiales, tal como fue el caso de México.
Frente a la fuerte rivalidad y la intensa carrera de poder y dominio mundial entre EUA y China, es claro México debe mantener la apertura comercial, y cumplir y fortalecer el T-MEC. El aumento de aranceles entre Estados Unidos y China ha permitido que México logre una balanza comercial deficitaria y enfrente los efectos económicos adversos que trajo la pandemia desde una posición privilegiada.
Los aranceles estadounidenses sobre los productos chinos generaron los precios de importación más altos en los Estados Unidos para las categorías de los productos afectados, y los aranceles que estableció China en represalia sobre los productos estadounidenses terminaron perjudicando a los importadores chinos. La guerra comercial entre ambas potencias no solo condujo a la reasignación de exportaciones de terceros países a estas naciones, sino que también tuvo como resultado la creación neta de comercio.
En el caso de México, el T-MEC se ha convertido en el medio idóneo por el cual puede dinamizarse la relación comercial de nuestro país con el mundo, principalmente con China. Es indudable la conveniencia y la pertinencia de abrir mercados para productos mexicanos e incentivar un mayor grado de inversión de diversos países en México.
En lo que va de 2022 ha habido algunas señales de aumento de la actividad gracias al nearshoring. México atrajo 34 mil 900 mdd en Inversión Extranjera Directa (IED) hasta finales de marzo, frente a los 26 mil 100 mdd del año anterior. Los parques industriales del norte del país están llenos y algunas compañías internacionales se trasladaron a esa zona.
El Banco Interamericano de desarrollo ha señalado que a partir del nearshoring, entre 2022 y 2025, un gran número de empresas chinas (y de todo el mundo), podrían acelerar sus inversiones en México, ya que su intención es aprovechar los beneficios del T-MEC, particularmente en los sectores energéticos, automotriz y eléctrico, por la cercanía con EU. Los cálculos del BID sugieren que México tiene el potencial de aportar casi la mitad de los 78 mil mdd en exportaciones anuales adicionales procedentes del nearshoring, que el banco estima que podría generar América Latina en los próximos años.
Prueba de ello es que, para el primer trimestre, el arribo de nuevas empresas a México generó una demanda de 1,032,771 pies cuadrados en edificios industriales a causa de esta tendencia. Mientras que las empresas de origen chino representan el 78.1% de las operaciones de nearshoring en México durante este primer trimestre, desbancando a Estados Unidos como el principal inversor y colocándolo en la segunda posición con tan solo el 12.8%.
México cuenta con la ventaja de ser un país con sólidas bases materiales e institucionales para el comercio internacional. Las empresas extranjeras voltean y apuestan con inversiones en México, porque hay capital humano con excelentes capacidades, competitivo y productivo.
La complejidad económica del país, la proximidad geográfica con Estados Unidos y el conflicto comercial entre China y nuestro vecino del norte, apuntan hacia un futuro prometedor por la mayor integración regional y el inevitable arribo inversión internacional.
Fuente: Market Analysis
