La transformación industrial 4.0 es una realidad en la mayor parte del mundo, visto como un proceso que actualmente enfrentarán diferentes empresas, en el cual se enfocan en automatizar todos los procesos posibles y eficientes costos. Dentro de este proceso las máquinas y la tecnología toman cada vez más presencia y es elemental el papel de las industrias.
Para México la transformación digital ya no es una opción, es una necesidad que impacta directamente el desarrollo de la economía nacional. De hecho, la localización de México en el mundo lo convierte en un actor clave para la transformación de su industrial por una industria con mayor presencia de la tecnología.
Lo anterior tendría como finalidad que el país que reciba una gran cantidad de inversiones, tal y como afirmó Bernd Rohde, director general de Hannover Fairs México durante el seminario virtual Industria 4.0: Desafíos y beneficios de su adopción, organizado por la Hannover Fairs México, en la antesala del Industrial Transformation México (ITM) 2022.
“El posicionamiento neutral de México hace al país a un actor de largo plazo de una inversión segura y redituable, aunado a la demografía, el país es uno de los grandes actores del futuro, la tecnología sobra, el capital también”, expresó el directivo en la realización del Industrial Transformation México (ITM) organizado por Hannover Messe.
Para una empresa mexicana, transitar hacia la digitalización supone muchos retos, pues la nueva realidad se debe asumir implementando nuevas tecnologías como el Big Data o la inteligencia artificial para no quedar rezagadas.
Las empresas que decidan aventurarse en la adopción de este sistema, deberán empezar por desarrollar softwares especializados, sobre todo en el sector automotriz o aeroespacial, que son de los más susceptibles a realizar esta transformación tomando en cuenta la reestructuración de sus cadenas de suministro y producción.
Asimismo, es importante tomar en cuenta que el Gobierno Federal ha firmado diversos acuerdos comerciales tales como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que proporcionan ventajas significativas para las industrias que forman parte de esta revolución, y eso debe ser aprovechado de manera inmediata en aras de atraer la mayor cantidad de inversión extranjera posible.
Precisamente con el anuncio de la nueva política industria, se debe trabajar en el impulso de la Industria 4.0 de la mano con las principales universidades de la República, haciendo hincapié en que se hace hincapié del beneficio que implicará hacer esa migración, pero que tardará en consolidarse. Solamente la política industrial puede atenuar la heterogeneidad que existe en las diversas regiones del país.
Fuente: El Economista